Sumérgete en la belleza salvaje de la costa occidental asturiana con la ruta de senderismo que conecta la Playa de Porcía con el puerto de Viavélez. Esta travesía lineal de 12 kilómetros (ida y vuelta) te regalará panorámicas que quitan el aliento, combinando historia, naturaleza y el encanto marinero.
¿Por Dónde Empezar?
La ruta es lineal, por lo que puedes iniciarla en la Playa de Porcía o en Viavélez.
Consejo: Si planeas hacerla en verano, te recomendamos comenzar en la Playa de Porcía. Así, al volver, podrás premiarte con un merecido chapuzón, practicar paddle surf o kayak, y disfrutar de su popular chiringuito con vistas al mar (¡y sacarte la foto obligatoria en su famoso columpio!).
Datos Esenciales de la Ruta
- Distancia Total: 12 km (6 km solo ida).
- Dificultad: Sencilla, con alguna pendiente manejable. Apta para toda la familia y mascotas.
- Terreno: Una agradable mezcla de zonas asfaltadas y caminos de tierra sobre los acantilados.
- Tiempo Estimado: Unas 3-4 horas tranquilas, sin contar paradas.
Los Tesoros que Encontrarás en el Camino
El sendero, que discurre sobre imponentes acantilados, es un festival de miradores naturales y puntos históricos:
- Mirador de la Atalaya: Un estratégico punto geodésico donde se unen las vistas de la costa asturiana y gallega. Agudiza la vista, pues este era un antiguo puesto para el avistamiento de cetáceos.
- Cabo Blanco y el Castro: Viaja al pasado en este saliente rocoso. Explora los restos de un antiguo castro y admira su impresionante muralla defensiva de 160 metros, cortada en la roca. ¡Un lugar enigmático con historia milenaria!
- Playas Vírgenes: Contempla desde lo alto la belleza indomable de las playas de Torbas y Monellos, de piedra y a menudo inaccesibles por tierra, una muestra de la costa más salvaje.
- Mirador El Porto: Al llegar a Viavélez, te dará la bienvenida la escultura Litoral de Ernesto Knorr, con vistas directas sobre el puerto.
- Viavélez, Cuna de Corín Tellado: Sube entre las casas de colores con balconadas de madera hasta alcanzar el Mirador de la Atalaya del pueblo, el broche de oro de la ruta en este discreto y encantador puerto marinero.
¡Una ruta que promete ejercicio suave, vistas de infarto y una inmersión completa en la cultura y naturaleza de Asturias!
